יום שישי, 17 ביולי 2015

Maasaéi, aliah de shabat kodesh, Maljut en la semana

Maasaéi, aliah de shabat kodesh, Maljut en la semana. Bamidbar-Num. 36,10: "Cual Ordenó Hashém a Mosheh, así hicieron las hijas de Tslofjád".
Ante todo (y al revés de lo que ocurre en general en toda la Toráh), se apresura nuestro verso a declarar: todo fue hecho justo "cual Ordenó Hashém a Moshéh" ("kaAshér tsiváh Hashém Et mosheh" = 1394), (Jos. 8,21) "que ordenó a Iehoshúa-Josué" ("Ashér tsiváh Et iehoshú'a"); y así comienza la tradición, la transmisión de la orden del Creador a Israel, de cuidar (Ez. 44,8): "mi custodia-disciplina sagrada" ("mishméret kodshí"). Parece que Hashém ordenó a Moshéh, que ordenó a Iehoshúa (y de suyo, Iehoshúa a los ancianos, y éstos a la Gran Kneset y así hasta nuestra generación b"H), y en esencia, la orden es de custodia. ¿Y de qué custodia se trata? De cuidar "lo sagrado para Mí" ("kodshí" = 414), que es la "luz del infinito" ("Or Einsóf") a la que nos toca servir de canal, que es (Jer. 2,13) "fuente de vida" ("mekór jaím") que es la Torah, las instrucciones del fabricante para enmendar el mundo. 
Si aislamos el contenido de la orden que es legada de generación en generación a los dignos de conducir a Israel, veremos que "Ordenó Hashém a Mosheh" ("tsiváh Hashém Et moshéh" = 873) habla, en su valor 873, del fin de los tiempos, que (Shemót-Ex. 15,1) "entonces cantará Moshéh" ("Az iashír Mosheh") celebrando haber cumplido por fin la orden que le fuera encomendada, (Josué 24,27) "que habló con nosotros" ("Ashér dibér 'imánu"); porque la profecía está dirigida al pueblo todo, y no es el profeta sino el canal hábil de conducirla -y entonces, la revelación al profeta es como si al pueblo entero Hablara-; y al mismo tiempo, cuanto fue ordenado a Moshéh lo fue también a Iehoshúa, y con y tras él, a todas las generaciones de liderazgo de Israel.
Lo que ordenó Hashém a Moshéh es (Reyes2 6,23) "venir en la tierra de Israel" ("labó beErets israEl"). Vaya paradoja: ¿cómo va a reclamar el Creador dos opuestos, contrarios, que no se soportan recíprocamente, de Su profeta? Le impide ingresar a la tierra, ¿y le ordena venir en ella? Pues: Moshéh no puede ingresar a la tierra de Israel; no obstante, sí puede y aún debe, venir en ella. En el cuerpo, en el tiempo, vamos hacia, ingresamos. Moshéh, que "descargó" (en términos de nuestros días) para Israel la Toráh cuya realización completa sólo es posible en la tierra sagrada, él viene, como si fuera, incluido en ella, la representa en su propia vida, es el conducto de la Toráh en que se apoya la singularidad de esta tierra; y del brillo de su conciencia despertarán (Tehilim 22,28) "y retornarán a Hashém todos los extremos de la tierra" ("vaiashúvu El Hashém kol Afséi Erets" - ver "Afséi Erets" en el Sefer Hashorashím de Rabi David Kimji); y sus pioneros baruj Hashém se van despertando ya varios decenios en multitud, para tomar sobre sí las siete mitsvót de los Bnei-Noaj, y participar de la gueUláh con Israel.
Cual ordenó Hashém a Moshéh, "así hicieron las hijas de Tslofjád" ("ken 'asú bnot Tslofjád" = 1116), que nos recuerda un proverbio de los exégetas (basado en un comentario del Rambá"n en Lej-Lejá desde el midrásh Bereshit Rabá 48,7) que lleva a mayor profundidad la descripción del vínculo que vimos más arriba, en la transmisión de la orden de generación en generación: puesto que "la acción de los padres es señal para los hijos" ("ma'aseh Avót simán levaním"), y de allí que no sólo herencia y órdenes pasan de una a otra generación sino que, sencillamente, de las vidas de los padres podrás contemplar las condiciones que hallarán, ante sí, sus hijos en su día; y cada quien carga sobre sí la enmienda de lo que le precede en el alma (en términos de vidas previas) y lo que le precede en el mundo (las generaciones previas que le dieron vida). Por tanto, (Ov. 1,17) "y heredarán la casa de Iaakóv" ("vairshú beit ia'akóv") -que representa a las mujeres, en tanto la denominada casa de Israel representa a los hombres-, (Shemót-Ex. 16,7) "y veréis el Kavód-Honor de Hashém" ("ureItém Et kvód Hashém").
"Cual Ordenó Hashém a Mosheh, así hicieron las hijas de Tslofjád" -nuestro verso entero, con valor 2510-, para enseñar a todas las generaciones la perentoriedad de la justicia a perpetuidad y sin límite, [Ester 9,32] "y la palabra de Ester da vigencia a los pronunciamientos de Purím (en que todo se da vuelta) éstos, y fue escrita en libro", para que todo quien se esfuerce en buscar halle el camino a cuyo través la iniquidad no se realiza y no triunfa, hasta que llega la justicia por mano del hombre a rectificarla.



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